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Para pymes

Menos trabajo manual en tu pyme. Sistemas que tu equipo puede mantener.

Ni un gran programa ni otra herramienta más: empezamos por el proceso que más duele y lo dejamos funcionando a tu escala.

Para negocios y equipos que sostienen el día a día con WhatsApp, llamadas, notas, hojas de cálculo o un ERP —y demasiado esfuerzo manual. Da igual el punto de partida.

Proyectos tipo

Cómo suele empezar.

Cuatro formas habituales de empezar en una pyme o un negocio pequeño. Ninguna exige un gran proyecto: cada pieza funciona sola y prepara la siguiente.

Cómo suele empezar.

Facturas y pedidos que llegan al sistema sin volver a escribirlos

Facturas, pedidos, solicitudes o presupuestos que llegan por correo o WhatsApp y acaban registrados donde toca —un ERP o una hoja limpia—, con validación humana donde importa.

hoy

  • Llega un PDF por correo o una foto por WhatsApp
  • Alguien abre el documento y copia número, fecha, importe y proveedor
  • Lo pica en el ERP y archiva el original a mano

después

  • Llega el mismo PDF o la misma foto
  • Se extraen número, fecha, importe, proveedor y líneas
  • Una persona valida solo lo dudoso: un importe raro, un proveedor nuevo
  • Entra en el ERP con el original enlazado

Horas de picado recuperadas y menos errores de copia.

Un asistente sobre tu documentación

El equipo pregunta en lenguaje normal y obtiene respuestas basadas en tus procedimientos, tarifas o catálogos —no en internet.

hoy

  • La duda va al que se lo sabe, por chat o de palabra
  • Si no está, se espera o se decide a ojo
  • El procedimiento existe, pero nadie recuerda dónde

después

  • La duda se escribe en lenguaje normal
  • La respuesta sale de tus procedimientos, tarifas y catálogos
  • Debajo aparece el documento del que sale, para comprobarlo
  • Lo que no está escrito se marca como no cubierto

Menos interrupciones al que «se lo sabe todo».

Informes que se actualizan sin rehacerlos cada semana

Los números de ventas, operaciones o caja se consolidan cada semana sin copiar y pegar, con alertas cuando algo se sale de rango.

hoy

  • Se descargan tres ficheros de sitios distintos
  • Se pegan en una hoja y se arreglan los formatos
  • El resultado llega el miércoles y ya no sirve para decidir nada

después

  • Los tres ficheros se consolidan solos cada semana
  • Las cifras que no cuadran se señalan, no se tapan
  • Si algo se sale de rango, salta el aviso solo
  • El lunes está hecho y se puede mirar el mismo día

Decisiones con datos frescos, no del mes pasado.

Respuestas a clientes, revisadas antes de enviarlas

Consultas frecuentes, citas y recordatorios atendidos por WhatsApp o correo, con tu voz y tus datos, y revisión antes de enviar.

hoy

  • Entran consultas repetidas por correo y WhatsApp
  • Cada una se contesta desde cero, cuando se puede
  • Los tiempos de respuesta dependen de quién esté

después

  • Las consultas frecuentes se reconocen al entrar
  • Se prepara el borrador con tu voz y tus datos
  • Una persona lo lee y lo envía, o lo corrige
  • Lo que no encaja en ningún caso conocido pasa directo a una persona

Tiempos de respuesta más cortos sin perder el control.

Antes de decidir

Cuándo merece la pena automatizar. Y cuándo no.

La mitad de nuestro trabajo es decir que no.

Esto es lo que miramos antes de proponer nada.

Merece la pena cuando…

  • El proceso se repite cada semana y consume horas.
  • Las reglas se pueden escribir: si pasa esto, se hace esto.
  • Los datos que necesita ya existen, aunque estén dispersos.
  • Hay un cuello de botella real, no una molestia puntual.
  • Un error se detecta y corrige con revisión humana.

No merece la pena cuando…

  • El proceso cambia cada semana: primero hay que estabilizarlo.
  • El volumen es tan bajo que a mano se resuelve en minutos.
  • Nadie sabe escribir la regla: el problema es de definición.
  • La única razón es que «lo hace todo el mundo».
  • El proceso está roto: automatizar un caos solo acelera el caos.

Cómo empezamos

Pequeño, útil y mantenible por tu equipo.

  1. Miramos el negocio contigo

    Cómo trabajáis hoy y dónde se va el tiempo.

  2. Empezamos por una necesidad concreta

    Un solo proceso, funcionando de verdad, en semanas.

  3. Lo probamos contigo

    Lo revisas antes de ponerlo en marcha; nada decide solo.

  4. Te dejamos la documentación

    Y explicamos al equipo cómo seguir por su cuenta.

La misma forma de trabajar de nuestros proyectos, a escala de pyme.

Ver los proyectos en detalle

Dónde se atasca el trabajo

Lo que solemos encontrar al llegar.

  • Comprar la herramienta antes de definir el proceso.
  • Automatizar un proceso que nadie ha estabilizado.
  • Pilotos de IA sin dueño, sin datos y sin forma de medirlos.
  • Sistemas que dependen de una sola persona (o de un proveedor).
  • Medir el coste solo en licencias, no en horas del equipo.
  • Querer hacerlo todo a la vez en lugar de empezar por lo que duele.

Cómo trabajamos

Qué hacemos para que la solución sea útil y se pueda mantener.

Automatizamos el trabajo repetitivo; las decisiones importantes las sigue tomando una persona

La IA entra donde hay texto o datos repetitivos y una persona que revisa: clasificar, extraer, redactar borradores, responder con tu documentación. No para decidir sola.

Ajustamos el sistema al proceso, no al revés

El rigor se ajusta al proceso: una clasificación interna no necesita los mismos controles que algo que llega al cliente. Ni sobreingeniería ni piezas frágiles.

Medimos antes de hablar de resultados

Antes de empezar, contamos cuántas horas se van en ese proceso y cuántos errores genera; al terminar volvemos a mirarlo. Así sabemos si ha servido, en lugar de suponerlo.

La primera pieza la elegimos contigo: la que más horas te devuelva con el menor riesgo.

Dudas habituales

Preguntas frecuentes de pymes.

¿Somos demasiado pequeños para esto?

No, si hay un proceso que se repite y consume horas. Los proyectos se dimensionan al tamaño real del problema; muchas piezas útiles son deliberadamente pequeñas.

¿Necesitamos tener los datos ordenados antes de empezar?

No. Ordenar lo mínimo imprescindible forma parte del trabajo. Empezar por un proceso concreto suele ser la mejor forma de ordenar los datos que ese proceso necesita.

¿Cuánto cuesta?

Depende del alcance, y no lo inventamos: el diagnóstico existe precisamente para dimensionarlo. Se empieza por piezas pequeñas con valor propio, no por un gran proyecto cerrado.

¿Y si ya usamos IA por nuestra cuenta?

Mejor: hay experiencia sobre la que construir. Lo habitual es ordenar ese uso —quién lo usa, con qué límites y con qué datos— y convertir lo que funciona en sistema.

¿Cómo evitáis que dependamos siempre de vosotros?

Documentamos lo que construimos y formamos al equipo para que lo maneje. Hacemos las piezas pequeñas y mantenibles a propósito: si mañana dejas de trabajar con Dateliers, el sistema sigue funcionando y otra persona puede continuarlo.

¿En qué os diferenciáis de una agencia de automatización?

Antes de montar nada, miramos si el proceso merece automatizarse, y la mitad de nuestro trabajo es decir que no. Después implantamos, dejamos la revisión humana donde hace falta y transferimos el sistema al equipo. No vendemos licencias ni cobramos por herramienta.

¿Esto sustituye a personas?

No es el objetivo ni el resultado habitual. Quita trabajo repetitivo y deja la revisión y la decisión en el equipo, que pasa a dedicar el tiempo a lo que sí requiere personas.

Si el día a día se sostiene a base de esfuerzo manual, cuéntanos por dónde duele.

Una llamada de 30 minutos, sin compromiso ni discurso comercial. Si hace falta un diagnóstico, te lo diremos; si no, también.

Cuéntanos tu caso