Saltar al contenido

Soporte y evolución

Construir es la mitad. La otra es sostenerlo.

Un sistema en producción no se queda quieto: cambian las fuentes, cambian las reglas y cambia el negocio. El mantenimiento es lo que hace que lo que construimos siga sirviendo dentro de un año.

Chatbots, automatizaciones, integraciones y reporting. Los sistemas que ya están en marcha y de los que alguien depende cada día.

Qué cubre

Cinco cosas que alguien tiene que hacer.

Si no las hace nadie, las acaba haciendo tu equipo en el peor momento posible. Esto es lo que hacemos nosotros.

  1. Que siga en pie

    Vigilancia del sistema en marcha: los flujos que se ejecutan, los que fallan y los que dejan de ejecutarse sin avisar. Cuando algo se rompe, lo vemos nosotros antes de que nos escribas.

  2. Que siga siendo correcto

    Las fuentes cambian, los formatos cambian y las reglas de negocio también. Revisamos que lo que el sistema responde siga correspondiéndose con la realidad, no solo con lo que se acordó el primer día.

  3. Que siga siendo mantenible

    Actualizaciones de dependencias, credenciales y proveedores, y la documentación al día con los cambios. Un sistema sin mantener no se queda igual: se degrada.

  4. Que alguien lo coja al teléfono

    Un interlocutor que conoce el sistema porque lo construyó, sin cola de soporte ni explicar el contexto desde cero cada vez.

  5. Que pueda seguir creciendo

    Los cambios pequeños entran en el mantenimiento; los grandes se dimensionan y presupuestan por separado. La frontera se acuerda por escrito antes de empezar, para que no se discuta después.

Por qué existe

El día después de la entrega.

Casi todos los sistemas que se abandonan no se abandonan por un fallo grave. Se abandonan por acumulación: una integración que dejó de sincronizar y nadie vio, un informe que se quedó con la definición vieja, una credencial que caducó un viernes. Cada cosa por separado es menor; juntas hacen que el equipo deje de fiarse y vuelva al Excel.

Mantener no es estar disponible por si acaso. Es mirar el sistema con la misma cabeza con la que se construyó: entender qué cambió alrededor, decidir qué hay que ajustar y dejarlo escrito. Es la parte del trabajo que no se ve en una demo y es la que decide si el proyecto sigue vivo dentro de dos años.

Y tiene un límite honesto: si al revisar sale que ya no hace falta tanto mantenimiento, se reduce. Un acuerdo que solo crece no es un servicio bien dimensionado.

Lo que se degrada solo

  • Integraciones que cambian de formato
  • Credenciales y permisos que caducan
  • Definiciones de negocio que se quedan viejas
  • Contenido aprobado que ya no es el vigente
  • Documentación que nadie actualizó

Cómo funciona

Cuatro pasos, y el cuarto vuelve al primero.

El acuerdo se revisa con la misma seriedad con la que se firma.

  1. Se acuerda el alcance

    Qué sistemas entran, qué se considera incidencia y qué se considera cambio. Por escrito y antes de empezar: es la única forma de que después no haya discusión sobre qué estaba incluido.

  2. Se vigila

    Los flujos avisan cuando fallan y cuando dejan de ejecutarse. Sin panel que nadie mira: la señal llega a quien tiene que actuar.

  3. Se corrige y se registra

    Cada intervención deja constancia de qué pasó, qué se hizo y qué queda pendiente. El registro es tuyo, no nuestro.

  4. Se revisa contigo

    Una revisión periódica de lo ocurrido, de lo que conviene cambiar y de si el acuerdo sigue teniendo sentido. Si sobra mantenimiento, se dice.

Modalidades

Tres formas de sostenerlo.

La diferencia no es cuánto se atiende, sino qué se vigila y quién da el aviso.

Mantenimiento

El sistema sigue en marcha y correcto. Vigilancia, correcciones, actualizaciones y documentación al día. Es el suelo: lo que evita que lo construido se degrade.

Para sistemas que ya están en producción y que el negocio usa a diario.

Mantenimiento y evolución

Lo anterior, más una bolsa de trabajo acordada para los cambios que el uso va pidiendo: un campo nuevo, una regla que cambia, un informe que hay que abrir a otro equipo.

Para sistemas vivos, donde el negocio sigue moviéndose.

Soporte puntual

Sin acuerdo continuo: nos escribes cuando pasa algo y se atiende como encargo. No hay vigilancia, así que el aviso llega cuando alguien de tu equipo lo nota.

Para sistemas estables, con poca dependencia y equipo técnico propio.

Ninguna de las tres se elige el primer día. Se elige después de ver qué sistemas hay, de qué depende el negocio y qué puede asumir tu equipo. El alcance se confirma antes de presupuestar.

Dudas habituales

Lo que se pregunta antes de firmar.

¿Hay que contratar mantenimiento sí o sí?
No. Todo lo que entregamos queda documentado para que tu equipo pueda mantenerlo sin nosotros —esa es la parte de transferir del método—. El mantenimiento es para cuando no quieres o no puedes dedicarle esa atención.
¿Mantenéis sistemas que no habéis construido vosotros?
Sí, con una condición: primero hay que mirarlos. Antes de sostener algo ajeno hacemos un diagnóstico del sistema, y de ahí sale si tiene sentido mantenerlo tal cual, arreglarlo antes o rehacer una parte.
¿Qué cuenta como incidencia y qué como cambio?
Incidencia es que algo que funcionaba deje de funcionar. Cambio es que el sistema tenga que hacer algo distinto de lo acordado. La frontera se escribe en el alcance, con ejemplos de los dos lados.
¿Y si el chatbot empieza a responder mal?
Eso es mantenimiento, no una avería: el contenido aprobado envejece, la web cambia y aparecen preguntas nuevas. Revisar qué responde, corregir lo que no se sostiene y ampliar lo que falta forma parte del acuerdo.
¿Puedo dejarlo cuando quiera?
Sí. Y al dejarlo te quedas con los accesos, la documentación y el registro de intervenciones. Un mantenimiento que solo se sostiene porque irse es caro no es un servicio: es una dependencia.
¿Cuánto cuesta?
Depende de qué sistemas entran y de qué modalidad eliges, así que no hay una cifra publicada. El alcance se confirma antes de presupuestar.

Hablemos

Cuéntanos qué tienes en marcha.

Con saber qué sistemas hay y de qué depende cada uno, podemos decirte qué merece la pena sostener y qué no.

Hablar de mantenimiento

Una primera llamada de 30 minutos con interlocución senior directa, sin compromiso y sin discurso comercial.