Saltar al contenido

IA aplicada

Un asistente interno con tus documentos: lo que tiene que estar resuelto antes

Un asistente interno responde tan bien como estén tus documentos. Qué debe estar resuelto —vigencia, versiones, dueños— antes de decidir montar uno.

4 MIN DE LECTURA

La idea es atractiva: un asistente al que cualquiera del equipo pregunta "¿cuál es el plazo de garantía de este producto?" o "¿cómo se tramita una baja?" y que responde al momento citando el documento correcto. La tecnología para hacerlo existe y funciona. La decisión que tienes delante no es si la tecnología está madura: es si tus documentos lo están. Este artículo va de esa parte, que es la que casi nadie cuenta.

Qué es —y qué no— un asistente interno

Hablamos de una herramienta para tu propio equipo que responde a partir de la documentación de la empresa: procedimientos, catálogo, políticas, manuales, condiciones. No hablamos del chatbot que atiende a tus clientes en la web —ese es otro proyecto, con otras reglas y otro público, y lo contamos en su página—. Aquí el usuario es tu gente, y la materia prima es todo lo que la empresa tiene escrito. Esa diferencia importa, porque el éxito del proyecto se decide en la materia prima.

La parte que nadie cuenta

El asistente no sabe nada que no esté en los documentos. No deduce, no pregunta al compañero veterano, no distingue el procedimiento vigente del PDF de hace unos años si nadie lo ha marcado. Y responde con la misma seguridad citando el documento correcto que citando el obsoleto.

La consecuencia es directa: la calidad del asistente es la calidad del archivo. Si hoy dos personas del equipo darían respuestas distintas a la misma pregunta porque manejan versiones distintas de un procedimiento, el asistente heredará exactamente esa ambigüedad, con mejor redacción y más aplomo. Lo que hoy es una duda entre compañeros mañana es una respuesta equivocada dicha con total seguridad.

Tres condiciones de la materia prima

Antes de hablar de tecnología, la documentación necesita cumplir tres condiciones.

Contenido vigente

Alguien tiene que revisar qué documentos siguen siendo verdad y retirar o archivar los que ya no lo son. Un archivo donde convive lo vigente con lo caducado no es una base de conocimiento: es una trampa con buscador. Cada documento debería llevar una marca de vigencia —fecha, versión, estado—, aunque sea sencilla.

Una versión por documento

Una fuente por tema. Si el manual de un proceso existe como "manual_v4", "manual_v4_DEF" y "manual_bueno" en tres carpetas distintas, el asistente no va a elegir mejor que vosotros: va a elegir cualquiera. Consolidar duplicados es trabajo previo, no un ajuste posterior.

Un dueño por área

Cada bloque de documentación necesita una persona que responda de que lo suyo esté vigente y lo actualice cuando algo cambie. Sin dueños, el asistente empieza bien y envejece mal: cada respuesta correcta de hoy va caducando en silencio, y nadie se entera hasta que alguien actúa sobre una respuesta vieja.

Lo que el proyecto saca a la luz

Preparar la documentación destapa cosas, y conviene saberlo antes para no vivirlo como un contratiempo. Aparecen contradicciones entre departamentos: dos políticas de descuento, dos criterios de devolución, cada uno convencido de que el suyo es el oficial. Aparece conocimiento que no está escrito en ningún sitio porque vive en la cabeza de alguien; el asistente no puede responder lo que nadie escribió, así que esas lagunas se vuelven visibles. Y aparecen documentos que nadie recordaba que existían.

Nada de esto es un fallo del proyecto: es parte de su valor. Ordenar la documentación mejora la empresa aunque el asistente tardara en llegar. Si el proyecto solo sirviera para forzar esa limpieza, ya habría pagado una parte de su coste.

Quién puede preguntar qué

No todos los documentos son para todo el mundo: condiciones salariales, contratos, actas de dirección. Un asistente interno necesita reglas de acceso tan claras como las carpetas que lee, y si los permisos de esas carpetas llevan años desordenados, los hereda. Decidir quién puede ver qué —y comprobar que las carpetas lo reflejan— es una decisión previa al proyecto, no un ajuste fino del final. Es mucho más fácil dar acceso después que retirar una respuesta que ya se ha leído.

Cinco preguntas antes de montar un asistente interno

  1. Si haces ahora la pregunta más frecuente de tu equipo, ¿el documento con la respuesta existe y está vigente?
  2. ¿Cuántas versiones de vuestro procedimiento más importante circulan en este momento?
  3. ¿Cada área tiene un dueño de su documentación, con nombre y apellidos?
  4. ¿Qué documentos no debe ver todo el mundo, y está eso reflejado en los permisos reales?
  5. Cuando algo cambie, ¿quién actualizará el documento y cómo se enterará de que ha cambiado?

Si varias respuestas te incomodan, el proyecto no está descartado: empieza antes, por los documentos. Es un trabajo menos vistoso que la demo, y es exactamente el que decide si el asistente responde o confunde.

Después de leer

¿Te ha sonado tu caso?

Si esto describe algo que tienes encima de la mesa, cuéntanoslo. Te devolvemos una primera lectura antes de proponer nada.

Cuéntanos tu caso

Una primera llamada de 30 minutos con interlocución senior directa, sin compromiso y sin discurso comercial.